viernes, 15 de octubre de 2010

EL PEQUEÑO ENCARGO


El dia de los encargos era uno de los más esperados en la escuela. Se celebraba la primera semana del curso. A partir de ese dia, cada niño tendria un encargo que debia cumplir durante todo el curso. Cuanto mejor se habian portado los niños el curso anterior, encargos mas emocionantes les tocaban.

La profesora empezó a repartir los encargos y llegó el momento de Mario. Le tocaba cuidar un vaso de plástico con una lenteja y un algodón que siempre debía estar empapado en agua.
Mario estaba desilusionado, sus compañeros debian colocar los libros de la clase, borrar la pizarra o llevar agua para los pinceles en la hora de plástica, y el debia cuidar un pequeño vaso de plástico.

Lita queria ayudar a su amigo a sentirse mejor, así que empezó a investigar sobre las lentejas y sus cuidados y a explicarselo todo a Mario. De repente, el niño empezó a sentir un gran interés en hacer de esa lenteja una gran planta.
La cuidaba con mimo, mojaba con cuidado todos los dias el algodón y ponia el vaso al sol para que creciera la planta, la traspaso a una maceta cuando el vaso se le quedó pequeño.
Realmente la planta creció más de lo que nadie hubiera esperado y dio muchos frutos.

Cuando llegó el final del curso, Mario le dijo a su profesora que junto con su amiga la hormiga Lita, querían recoger todas las lentejas que aquella plata habia dado y repartirla entre los pobres del pueblo para que al menos ese dia todos pudieran comer.

Ese dia todo fue una fiesta, todos felicitaban a Mario por su gran idea y ayudaron a repartir esas lentejas. Así, todos los niños de la clase aprendieron que no hay encargos mas divertidos que otros, ni más importantes o interesantes, sino que se trata de ser responsable con todo lo que tenemos entre manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario